|
|
 |
 |
EN
COLOMBIA
De
acuerdo son los historiadores es muy
probable que la civilización
precolombina de Colombia tuvo también,
como en otros lugares del continente
alguna relación con las ideas
básicas del cooperativismo. Por
ejemplo, el régimen de propiedad
de los chibchas, aduce las siguientes
razones de orden indirecto para demostrar
la inexistencia de la propiedad inmueble
individual entre ellos:
"No debió existir propiedad
inmueble, pues todas las culturas
precolombinas carecían de ella.
Ahora bien, aplicado el principio
de la comunicabilidad de las instituciones,
es más probable el desconocimiento
de la propiedad inmueble que su presencia.
"Las instituciones coloniales
modeladas sobre los clanes chibchas,
ignoraron la propiedad individual
de las tierras (encomiendas, resguardos,
ejidos) y seguramente lo hicieron
aprovechando el colectivismo que sobre
ellas tenían los indígenas".
El pago de los tributos coloniales
en la alborada de la conquista se
hizo colectivamente; dichos bienes
comunales tuvieron que ser precolombinos".
"Las reservas que hizo el derecho
indígena de las minas, también
afectaron los clanes y aparecen nítidas
en la organización incaica,
luego la legislación indiana
en dicha materia aceptó el
hecho social colectivo" (Sierra
Jaime, citado por Aldo A. Cardona
A. "Formas de Cooperación
en Comunidades Indígenas de
Colombia" Bogotá 1974)
El historiador Vicente Restrepo, basado
en las obras del cronista de Indias,
el franciscano Fray Pedro Simón,
sostiene sin embargo, la existencia
de la propiedad individual de las
tierras entre los chibchas. Dice al
respecto:
"La propiedad individual de las
tierras existía entre los chibchas
y los bienes raíces se transmitían
por herencia a las mujeres y a los
hijos del difunto. Como los objetos
de lujo, esmeraldas, tunjos, y joyas
de oro y cobre eran propios de la
persona, las enterraban con ellos
y así esta parte de la riqueza,
a la vez particular y pública,
dejaba de acumularse y cada generación
se veía precisada a renovarla.
Las poblaciones tenían bosques
y lugares de pesca comunes.
Mas
tarde en la época de la colonia,
encontramos las Cajas de Comunidad, los
Pósitos y también los Montepíos
y Montes de Piedad del siglo XVIII, con
algunas referencias a las actuales cooperativas
de ahorro y crédito, de seguros
y de previsión .
Ya
desde la época de la independencia
aparecen algunos ejemplos de sociedades
de auxilio mutuo que se acentúan
con la aparición de a mediados
del siglo XIX, de las Sociedades de Artesanos
para la defensa de los intereses económicos
de los asociados que más tarde
se transforman en las sociedades democráticas
con un carácter primordialmente
político.
Paralelo a esto y por influencia de las
ideas cristianas así como por la
inspiración de la iglesia, surgen
las sociedades mutuarias.
Algunas de las características
que hacen de estas sociedades precursoras
las podemos observar en los estatutos
de dos de ellas, muy antiguas: La Sociedad
de Caridad fundada en 1864 y la Sociedad
de Auxilio Mutuo del Señor del
Despojo, establecida también en
Bogotá en el año de 1899
y que recibió su personería
jurídica en 1910.
| |
| Rafael
Uribe Uribe, 1859-1914 Planteó
las ideas cooperativas como parte
de su pensamiento sobre el socialismo
democrático con corte humanístico.
|
En
las primeras décadas del siglo
XX un estadista colombiano, el General
Rafael Uribe Uribe planteó las
ideas cooperativas como parte de su pensamiento
sobre el socialismo democrático
de corte humanístico, en una conferencia
pronunciada en el Teatro Municipal de
Bogotá en octubre de 1904 y en
el discurso publicado en el primer número
del diario "El Liberal" en el
mes de abril de 1911 y al cual pertenece
el párrafo siguiente: " ..Creemos
que la intangibilidad de la propiedad
es uno de los principios tutelares de
la civilización, pues que constituye
el amparo de la vida de familia y es como
la coraza de la libertad personal, garantía,
independencia y fuente de energía
humana; pero creemos también que
si el salario moderno señala un
evidente progreso sobre la esclavitud
antigua, quizás no es el último
peldaño de la evolución,
porque en lugar de la producción
de tipo monárquico y paternalista,
vendrá un día la de tipo
cooperativo, más eficaz y justa
por cuanto entrega a los obreros mismos,
esto es a los que ejecutan el trabajo
y crean el producto, la parte proporcional
que les corresponde"
Según
el libro "El Estado y la Acción
Política del Cooperativismo",
en el año de 1916, durante la administración
del presidente José Vicente Concha,
Benjamín Herrera, ministro de agricultura
y comercio, presento a consideración
del Congreso de la República el
primer proyecto cooperativo del que se
tenga noticia, respaldándolo con
razones que aún tienen vigencia
para el fomento de las cooperativas agrícolas
en el país.
Hacia
1920, el Presbítero Adán
Puerto, después de un viaje a Europa
donde pudo apreciar directamente los adelantos
del sistema, se dedicó a difundir
el pensamiento cooperativo y a indicar
la necesidad de unir la actividad sindical
con las de las cooperativas. Las tesis
del sacerdote boyacense fueron expuestas
de diversas maneras y en varias oportunidades:
a partir de 1921, en el Boletín
Diocesano de la ciudad de Tunja; en los
años de 1922 y 1923, durante las
jornadas de estudios de sociales y desde
el seminario El Vigía que se editaba
también en Tunja.
Las
ideas de los precursores y el interés
de otros políticos y estadistas
tuvieron su culminación cuando
el Congreso de 1931 aprobó la primera
ley cooperativa--la número 134
de ese año- en cuya preparación
participaron juristas conocedores del
sistema.
A
partir de la década de los treinta
el desarrollo del cooperativismo se fue
incrementando satisfactoriamente. De acuerdo
don datos estadísticos, en 1933
existían 4 cooperativas cuyos asociados
eran 1807; para 1962 el número
de estas entidades llegaba a 759 con cerca
de 450.000 asociados.
La
integración de las cooperativas
colombianas en organismos de grado superior
se inicia en 1959 con la fundación
de la Unión Cooperativa Nacional
de Crédito UCONAL, la que mas tarde
se convertiría en Banco Uconal,
después, en 1960, la fundación
de la Asociación Colombiana de
Cooperativas ASCOOP, entidades que promovieron
la constitución y el desarrollo
de instituciones financieras y de otro
carácter como la Central de Cooperativas
de Crédito y desarrollo Social
COOPDESARROLLO, el Instituto de Financiamiento
y Desarrollo Cooperativo FINANCIACOOP
( años más tarde sería
el Banco Cooperativo de Colombia)-Seguros
La Equidad, Seguros Uconal, entre otros.
Con
apoyo estatal de entidades como la Federación
Nacional de Cafeteros y sus Comités
Departamentales y de organismos de desarrollo
regional se han promovieron diversas entidades
de integración cooperativa como
las federaciones regionales de las cooperativas
de caficultores, COOPCENTRAL, en Santander,
la Central de Cooperativas de Reforma
Agraria CECORA, la Federación Colombiana
de Productores de Leche, FEDECOLECHE y
otras federaciones de cooperativas de
transporte y federaciones o asociaciones
regionales que integran cooperativas de
diversas clases. Como ASACOOP y VITAL
en Medellín, UNICOOP en Manizales,
CORDESU en Uraba, La Federación
de Cooperativas de Ahorro y Crédito
FECOFIN, UCOLLANOS en el Meta, ACOVALLE,
FEDECAUCA, entre otras.
Como
máximo organismo de integración
del los organismos de segundo grado figura
la Confederación de Cooperativas
de Colombia, CONFECOOP.
Cooperativas
de Ahorro y Crédito
En
1963, como una necesidad de actualizar
la Legislación Cooperativa se expide
el decreto 1598, el cual introduce el
concepto de la especialización
y particularmente a las cooperativas de
ahorro y crédito les permite la
captación de ahorros a través
de depósitos por parte de socios
o terceros en forma ilimitada.
Durante
este tiempo, y no obstante las facultades
otorgadas por la Ley, el cooperativismo
financiero, como tal, no tuvo un desarrollo,
ni crecimiento fulgurante y no era una
estrategia empresarial, más era
una timida actividad, el ejercicio de
la actividad financiera.
Solamente
después de la crisis financiera
en Colombia en 1982, las cooperativas
incorporaron estratégicamente la
captación de depósitos,
y liderados por UCONAL, comenzaron a obtener
los recursos del público, coincidente
con una serie de medidas del Gobierno
nacional, orientadas a fortalecer la estructura
técnica y legal de las instituciones
financieras.
En
1985, se expidió el decreto 1659,
modificado posteriormente por el decreto
1658 de 1986, que reconoció la
existencia de organismos cooperativos
de grado superior de carácter financiero
y su control concurrente por parte de
las Superintendencia Bancaria y el entonces
organismo especializado de vigilancia
y control para el sector cooperativo,
el Departamento Administrativo Nacional
de Cooperativas (DANCOOP).
Con
la expedición de la Ley 79 de 1998,
se reconoce la condición de organismos
financieros a las cooperativas de ahorro
y crédito, así como a los
organismos de integración que desarrollan
tal actividad. Se destaca en esta Ley,
que por primera vez, se permitió
la organización de instituciones
financieras, en sus diversas modalidades,
bajo la naturalez jurídica cooperativa.
De
aquí surge la posibilidad y la
razón por la cual nacieron los
Bancos Cooperativos en Colombia.
Bajo
este esquema y con el transcurso del tiempo
fue surgiendo con mucha fuerza el cooperativismo
financiero, como una estrategia de utilizar
los recursos propios de los trabajadores
o usuatios de servicios en beneficio del
propio sector, hasta llegar a manejar
algo más del 10% del ahorro interno
y convertirse las cooperativas y demás
instituciones, bajo esta naturaleza, en
una verdadera competencia para el sector
financiero tradicional.
En
1997, se incorporaron a la regulación,
algunos principios del acuerdo de Basilea,
entre otros los capitales mínimos
y la relación de solvencia, aplicables
a las cooperativas de ahorro y crédito,
que captaban recursos de asociados y de
terceros.
En
1998, fue expedida la Ley 454, que definió
el concepto de cooperativas financieras
para las que captaban depósitos
de terceros con la vigilancia de la Superintendencia
Bancaria y las cooperativas de ahorro
y crédito que captaban recursos
únicamente de sus asociados con
vigilancia especializada de la Superintendencia
de la Economía Solidaria.
Las
cooperativa tercamente continuaron con
el ánimo de la competencia con
el sector financiero de mercado abierto
y confrontaron circunstancias comunes
de riesgo en el ejercicio de la actividad
finandiera, entre otras, alta morosidad,
iliquidez, etc., y que no estuvieron en
capacidad de resistir y entraron en crisis
a partir de 1997, ocasionando la intervención
del Estado para liquidar alrededor de
45 cooperativas, las más grandes
de ahorro y crédito y especialmente
las denominadas cooperativas financieras.
En
Colombia, se registraron en 1998 alrededor
de 1.500 cooperativas de ahorro y crédito,
con actividad financiera, de las cuales
hoy solo quince aproximadamente captan
ahorros de terceros, después de
existir alrededor de 150.
Las
cooperativas no han sido sujetas de la
atención del Estado, repecto a
control y vigilancia y solo ha existido
una normatividad marginal, neutralización
que apareció una vez iniciada la
crisis financiera del sector.
En
este caso, las cooperativas solo han sido
obligadas a aplicar normas de regulación
prudencial, a partir de 1997 y en 1998
han pasado a vigilancia de la Superintendencia
Bancaria las cooperativas que captan de
terceros, coicidiendo esta medida con
la desaparición de la mayoría
de ellas.
En
1997, se inició la crisis del sector
cooperativo colombiano, que obligó
a la liquidación de dos bancos
cooperativos, UCONAL y BANCOOP, y a la
indirecta conversión de COOPDESARROLLO
en sociedad anónima Luego de las
fusiones forzosas de CUPOCREDITO y COOPSIBATE
y de recibir los activos y pasivos de
BANCOOP, COOPDESARROLLO se transforma
en el Banco MEGABANCO,S.A., COOPDESARROLLO
continúa siendo el principal accionista
del Banco, manteniendo el control del
mismo. De esta forma no quedó ningún
banco de naturaleza cooperativa.
Además,
al rededor de 50 cooperativas denominadas
financieras actualmente están en
proceso de liquidación o han sido
liquidadas, con el perjuicio causado a
más de 1.000.000 de asociados -
ahorradores, situación que fue
una de las causas para una emergencia
económica decretada por el Gobierno
Nacional.
Este
proceso fue acompañado de un proceso
de reducción del sistema financiero
tradicional, cuando varios bancos fueron
intervenidos, sometidos a un proceso de
marchitamiento y otras instituciones obligadas
a fusionarse o liquidarse.
En
los últimos años, ha existido
una renuente recesión en la economía,
que ha aliñado el camino para crisis
aisladas del sector financiero tradicional
y una crisis sistémica del sector
cooperativo financiero, donde sobrevivieron
algunas instituciones que estando sometidad
al mismo riesgo, de las que están
en liquidación, lograron soportar
el pánico generado a su alrededor
y sobrevivir en medio de la crisis.
Este
marco histórico del cooperativismo
se hizo con base al documento
HISTORIA DEL MOVIMIENTO COOPERATIVO
escrito por el Doctor Carlos Uribe Garzón
|
 |
|
EN EL MUNDO
La
idea y la práctica de la Cooperación
aplicadas a la solución de problemas
económicos aparecen en las primeras
etapas de la civilización. Muy
pronto los hombres se dan cuenta de
la necesidad de unirse con el fin de
obtener los bienes y servicios indispensables.
Los historiadores del cooperativismo
están de acuerdo en señalar
como antecedentes del sistema cooperativo,
entre otros los siguientes:
-
Las organizaciones para la explotación
de la tierra en común de los
babilonios (Hans Muller)
- La
colonia comunal mantenida por los
Esenios en Ein Guedi, a las orillas
del Mar Muerto
- Sociedades
Funerarias y de seguros entre los
griegos y los romanos.
- Los
"ágapes" de los primeros
cristianos como forma primitiva de
las cooperativas (Lujo Brentano)
- Vida
agraria entre los germanos (Otto Gierke)
- Organizaciones
agrarias y de trabajo entre los pueblos
eslavos: el Mir y el Artel entre los
rusos, la Zadruga de los serbios.
- Organización
del trabajo y de la producción
en el Manoir medieval (De Brouckere)
- Agrupaciones
de los campesinos para la transformación
de la leche: "queserías"
de los armenios y de los campesinos
europeos de los Alpes, del Jura y
del Saboya.
- Organizaciones
para el cultivo de la tierra y el
trabajo en las organizaciones precolombinas,
principalmente entre los Incas y los
Aztecas. También la Minga y
el Convite.
- Las
Reducciones de los jesuitas en el
Paraguay
- Las
Cajas de Comunidad en la época
de la colonización española
en América.
- Las
colonias con el carácter religioso
de los inmigrantes en Norte América
Es
necesario, reconocer también
la influencia que tuvieron algunas publicaciones
utopistas en el desarrollo del cooperativo,
entre las cuales se pueden mencionar:
La Republica de Platón (428-347
a. de C)
Utopía de Tomás Moro (1480-1535)
La Nueva Atlántida de Francis
Bacon (1561-1626)
El Viaje a Icaria de Etienne Cabet (1788-1856)
En
todas estas obras se puede observar
un profundo deseo de organizar la sociedad
en una forma más justa y fraternal,
eliminando las diferencias de orden
económico por medio de procedimientos
de propiedad comunitaria y de trabajo
colectivo.
Como punto de partida de una visión
histórica de la cooperación,
es preciso reconocer a los precursores
de esta ideología, es decir,
aquellas personas que a partir del siglo
XVII, tanto en las ideas como en las
obras, empiezan a precisar las características
del sistema cooperativo. Entre los más
notables de estos precursores se mencionan
los siguientes: Peter Cornelius Plockboy
quien publicó en 1659 el ensayo
que comprendía su doctrina y
John Bellers (1654-1725) quien en 1695
hizo una exposición de sus doctrinas
en el trabajo titulado: "Proposiciones
para la Creación de una Asociación
de Trabajo de Todas las Industrias Útiles
y de la Agricultura"; el médico
William King (1786-1865), y el comerciante
Michel Derrion (1802-1850), precursores
del cooperativismo de consumo; Felipe
Bauchez (1796-1865) y Luis Blanc (1812-1882),
precursores del cooperativismo de producción.
En
esta fase precursora del cooperativismo
es necesario destacar de manera especial
a dos destacados ideólogos: Roberto
Owen (1771-1858) y Carlos Fourier
(1772-1837). Owen el autodidacta,
industrial afortunado desde muy joven,
innovador en técnicas y sistemas
sociales, en el furor de la revolución
industrial, intentó llevar a
la práctica sus ideas organizando
las colonias de New Lanark, en su propio
país Inglaterra y la de Nueva
Armonía en Estados Unidos (Indiana);
la bolsa de trabajo y las instituciones
sindicales de alcance nacional. Fourier,
francés, el de las concepciones
geniales y ambiciosas, rayanas en el
desequilibrio, escritor prolijo y confuso
a veces, llevo una vida cómoda
y no consiguió llevar a cabo
su obra el "Falasterio" en
donde deberían llevarse a cabo
aquellos frutos de su pensamiento inquieto
y profético.
|
| Las
minas de carbón eran la
principal fuente de energía
antes de la revolución |
Es
necesario mencionar la época
de la revolución industrial ocurrida
en Europa, especialmente en Gran Bretaña,
en el siglo que va desde 1750 a 1850
como una referencia histórica
imprescindible. La revolución
industrial no fue solamente una revolución
política, fue principalmente
una revolución tecnológica
influida por la utilización de
algunos descubrimientos en la industria,
entre ellos el del vapor aplicado a
toda clase de maquinarias y el de la
lanzadera y la hiladora mecánica
que transformaron la industria textil.
La influencia de la revolución
industrial con sus características
de desorden, sobre la clase trabajadora,
produjo algunas reacciones cuyas consecuencias
todavía se pueden apreciar: la
de los destructores de maquinas, que
fue duramente reprimida por el Estado,
la del sindicalismo, la de los cartistas,
o sea, aquella que se propuso lograr
leyes favorables para el trabajador,
y la que podemos denominar cooperativa.
Esta
última tuvo por causa inmediata
el hecho de que en Inglaterra muchos
trabajadores de la época no siempre
recibían su salario en dinero,
sino en especie, con las consiguientes
desventajas de mala calidad, pesa equivocada
y precios muy altos.
Aún
en el caso de que recibieran el salario
en dinero, por ser este demasiado bajo,
obligada a los trabajadores a someterse
a los tenderos que por concederles crédito
exigían un valor mayor por la
mercancía, junto con las demás
circunstancias desfavorables que acompañan
a esta clase de ventas a crédito.
Aún
en el caso de que recibieran el salario
en dinero, por ser este demasiado bajo,
obligada a los trabajadores a someterse
a los tenderos que por concederles crédito
exigían un valor mayor por la
mercancía, junto con las demás
circunstancias desfavorables que acompañan
a esta clase de ventas a crédito.
De
esta manera, los trabajadores pensaron
que uniendo sus esfuerzos podrían
convertirse en sus propios proveedores,
originándose así la idea
de las cooperativas de consumo. Por
otra parte el desempleo y las gravosas
condiciones del trabajo cuando se conseguía,
movieron a otros grupos de trabajadores
a organizarse en cooperativas de producción
y trabajo, que hoy se denominan trabajo
asociado.
|
Catorce
de los Pioneros de Rochdale, fotografiados
en 1865 por John Jackson |
En
la ciudad de Rochdale (Inglaterra),
dedicada por mucho tiempo a la industria
textil, se presentaron algunas de las
consecuencias de la revolución
industrial, inconvenientes para los
trabajadores, por lo cual algunos de
ellos pensaron que debían agruparse
y se constituyeron en una organización
para el suministro de artículos
de primera necesidad.
Desde
luego, para llegar a ese objetivo debieron
antes, con gran esfuerzo de su parte,
ahorrar cada uno en la medida de sus
capacidades, logrando así reunir
un pequeño capital de 28 libras
esterlinas, una por cada uno de los
socios. Con ese exiguo patrimonio, fundaron
una sociedad denominada "De los
Probos Pioneros de Rochdale"
La mayoría de estos hombres eran
tejedores y en el grupo figuraban algunos
más ilustrados que habían
tenido participación en otras
organizaciones de beneficio común.
| |
Museo
conmemorativo de los Pioneros
de Rochdale
Toad Lane, Rochdale (cerca a Manchester),
Lancashire |
Para
el 21 de diciembre de 1844, en contra
de las opiniones de los comerciantes
establecidos y de otros ciudadanos,
abrieron un pequeño almacén,
en la llamada Callejuela del Sapo, pero,
para sorpresa de los comerciantes que
les auguraron un rotundo fracaso, la
incipiente institución fue creciendo
e incluyendo en su organización
a muchas personas de localidades aledañas.
El
éxito de esta sociedad se basó
en sus principios, entre los cuales
se destacan:
- Un miembro, un voto
- Igualdad de sexos entre los miembros
- Solo las provisiones puras se deben
vender, en peso y medida completos.
- La asignación de un dividendo
a los miembros, garantizando que todos
los beneficios fueran distribuidos dependiendo
de la cantidad de compras hechas por
los miembros individuales.
Fue este el origen del
cooperativismo de consumo en Gran Bretaña,
cuyo desarrollo abarcó después
no solo a la Europa Continental sino
al resto del mundo. El importante crecimiento
debe atribuirse no a la importancia
del poder económico, sino al
valor de las ideas y a la fidelidad
que estos iniciadores tuvieron para
con esas ideas.
| |
| Friedrich
Wilhelm Raiffeisen 1818-1888.
|
Mientras
el cooperativismo de consumo se extendía
por la Gran Bretaña y pasaba
a otros países del continente
europeo como Francia, Alemania, Italia,
los países escandinavos y otros
territorios, aparecían casi simultáneamente
nuevas formas de cooperación
en el campo económico y social.
Bajo la inspiración de Friedrich
Wilhelm
Raiffeisen,
aparecían en Alemania las cooperativas
de Crédito orientado hacia los
campesinos y más tarde, las cooperativas
para el aprovisionamiento de insumos
y para la comercialización de
los productos agrícolas. Igualmente,
con la dirección de Hernan
Shulze-Delitzsch, en el mismo país,
se iniciaba el movimiento de los llamados
Bancos Populares o sea, las cooperativas
de Ahorro y Crédito, orientadas
principalmente para servir a los artesanos
y pequeños industriales de las
ciudades.
En Francia prosperaban las cooperativas
de producción y trabajo con ejemplos
tan conocidos como el "familisterio",
fundado en Guisa por Juan Bautista
Godin. En los países escandinavos
no solo se desarrollaba el cooperativismo
de consumo, en forma tan apreciable
como el que dio lugar a la Federación
Sueca de Cooperativas, la K.F. (cooperativa
Forbundet), sino también en otros
terrenos como los del cooperativismo
de vivienda y el d seguros cooperativos.
En
los demás países de Europa
Central y Oriental las ideas y prácticas
cooperativas se extendieron rápidamente;
por ejemplo, la primera cooperativa
de Checoslovaquia se fundo en 1845,
solamente un año después
de la de Rochdale.
Han
sido famosas entre otras las cooperativas
sanitarias de Yugoslavia, las agrícolas
y artesanas de Hungría, las de
consumo de Polonia, agrupadas en las
organizaciones "Spolem" y
las cooperativas rusas tanto agriculturales
como las de consumidores.
En
Bélgica y en Holanda el desarrollo
del cooperativismo de consumo y otros
servicios en las ciudades corren parejas
con el avance del cooperativismo rural.
En
España, y algunas de sus características
son igualmente aplicables en Portugal,
el cooperativismo de consumo, que aparece
a fines del siglo pasado, tiene dos
orientaciones: en el norte, principalmente
en Cataluña, se desarrollan las
cooperativas de consumo; en el centro
y otras provincias el auge mayor corresponde
a las cooperativas del campo.
En otros continentes (Asia, Africa y
Oceanía), el cooperativismo ha
logrado notable grado de expansión.
En paises que desde el punto de vista
económico han logrado altos niveles
de desarrollo como el Japón,
Australia y Nueva Zelandia, los indices
del desenvolvimiento de la cooperación
son perfectamente comparables con los
nejores del continente europeo.
| |
| Alphonse
Desjardins 1860-1937, pionero
del cooperativismo financiero
en Norte América |
El
cooperativismo llegó a América
del Norte durante los últimos
años del siglo XIX y los primeros
del pasado. El periodista canadiense
Alphonse Desjardins (1860-1937)
trajo a su país la idea de las
cooperativas de ahorro y crédito,
organizaciones que de pronto se extendieron
también a los estados unidos,
principalmente debido a la acción
de Eduardo A. Filene (1860-1937)
y de Roy F. Bergengren y alcanzan
un desarrollo verdaderamente sorprendente.
Otros inmigrantes Europeos trajeron
a America del Norte las demás
formás de cooperación.
Tanto en canadá como en los Estados
Unidos tomaron gran incremento las cooperativas
agrícolas y entre ellas, las
de mercadeo que se iniciaron en California
por los esfuerzos principalmente de
Aarón Sapiro, asi como las de
electrificación rural.
El
llamado Movimiento Cooperativo de Antigonish,
orientado por la universidad de San
Francisco Javier, Nueva escocia, tuvo
una gran influencia en la transformación
de las provincias marítimas de
Canadá.
Es
importante poner de presente que las
cooperativas, en su proceso de desarrollo,
casi desde el inicio del movimiento
cooperativo, establecieron diversas
formas de integración y fue así
como en 1895 se organizó en Europa
la Alianza Cooperativa Internacional
ACI.
Al
analizar los orígenes remotos
del cooperativismo en América
es imposible dejar de mencionar a las
instituciones precolombinas que guardan
alguna relación con el sistema
cooperativo. En primer lugar las formas
de cultivo entre los Incas. Los jefes
de familia, que por diversas razones
podían trabajar la parcela de
tierra que les había correspondido
en el reparto anual, podían solicitar
la ayuda de otros miembros de la comunidad;
este sistema llamado Minka obliga al
usufructuario de la parcela, que era
trabajada por otras personas con la
ayuda de otras personas, a sustentar
con el producto de sus cosechas y con
sus economías auxiliares en el
trabajo.
Era en el fondo un embrión de
cooperativa de producción agrícola.
Por
otra parte en el México precolombino
existió la institución
llamada Calpulli en la cual
se pueden identificar los caracteres
cooperativos del régimen de
propiedad los cuales están
representados en los siguientes hechos:
las tierras de un barrio determinado
estaban lotificadas y cada lote pertenencia
a una familia, la cual la explotaba
por su propia cuenta. Quiere esto
decir que el barrio no era un conjunto
de tierras explotadas en común,
sin que nadie fuera dueño de
nada, sino que, sin poseerla en propiedad
privada individual y sin una disposición
enteramente libre para enajenarla,
la propiedad era familiar, hereditaria
y condicionada al bien social, cuando
la condición de propietario
se le daba la calidad de que, por
cuanto al usufructo se refiere, después
del pago de tributos, era íntegramente
para el beneficio de las familias.
El
carácter cooperativo de los
calpullis lo encontramos en su funcionamiento
mismo: conociendo el sistema de irrigación,
las familias se unían para
la construcción de acequias
apantli para conducir el agua y la
conservaban en albercas tlaquilacáxitl,
que los españoles llamaron
jagüeyes, cada barrio tenia su
pequeño dios representado generalmente
por un animal cuyo nombre llevaban
los habitantes del barrio mismo y
aún éste; se unían
periódicamente para celebrar
su fiesta religiosa y en general,
las familias unían sus esfuerzos
para el embellecimiento, defensa,
etc., del barrio que les correspondía".
Por su parte el sociólogo colombiano
Aldo Cardona, quien ha estudiado con
empeño particular las relaciones
entre las comunidades indígenas
primitivas y el cooperativismo, dice
que a pesar de las múltiples
diferencias culturales y sociales
que caracterizaron a las grandes familias
pobladoras de América desde
tiempos inmemorables, la característica
esencial, el núcleo determinante
de la organización económica
y social, el factor principal de cohesión,
el motor de la organización
social, en una palabra el alma de
estas economías, fue la cooperación.
Cuando se habla de los orígenes
próximos de la cooperación
en Iberoamérica, se hace referencia
a organizaciones economico-sociales
establecidas de conformidad a los
principios y métodos que aparecieron
a mediados del siglo pasado en Europa
y que han configurado el denominado
sistema cooperativo.
Las corrientes inmigratorias, las
actividades culturales y aún
circunstancias políticas influyeron
en el desarrollo del cooperativismo
en esta parte del continente americano.
Así,
por ejemplo, los inmigrantes alemanes,
suizos e italianos dan origen en el
sur del Brasil a las cooperativas agrícolas
y de crédito que habían
hecho célebres en sus países
Federico Guillermo Raiffeisen y Luis
Luzzatti; son colonos franceses
quienes, en 1898, fundan en Argentina,
la primera cooperativa llamada el "Progreso
Agrícola de Pigüé"
e inmigrantes judios los realizadores
en 1900, de una cooperativa de agricultores
en la provincia de Entreríos,
del mismo país.
En el año de 1873, se organiza
en la ciudad de México una cooperativa
de profesionales de la sastrería,
conforme con el modelo francés
de las asociaciones obreras de producción
de París, originadas en las ideas
de Luis Blanc y la gran cooperativa
urbana de Buenos aires llamada "El
Hogar Obrero", fue fundada en 1905,
con decisiva participación del
estadista argentino Juan B. Justo.
La organización
sindical, por su parte tuvo gran influencia
en el desarrollo cooperativo
La
agrupación de los trabajadores
pertenecientes a empresas públicas
y privadas, en sindicatos, sirvió
de base a las cooperativas de propósitos
múltiples (con secciones de crédito,
consumo, vivienda, previsión,
etc.), que han sido muy comunes en algunas
de las más grandes ciudades de
Iberoamérica.
Ya
bastante avanzado el siglo pasado, empieza
a ser apreciable la influencia del cooperativismo
de la América del Norte en los
países de Iberoamérica,
especialmente en algunos campos. Las
cooperativas de Ahorro y Crédito
que se inician en el Canadá,
pasan luego a los Estados Unidos en
donde logran una gran expansión
y se integran en la poderosa organización
conocida con el nombre de CUNA, (Credit
Union National Association) Asociación
Nacional de Uniones de Crédito.
Esta última resuelve extender
su acción a otros lugares fuera
de Norteamérica y ayuda eficazmente
al incremento de esta clase de cooperativas
en varios países de Iberoamérica.
En
el movimiento cooperativo llamado "de
Antigonish", orientado
por la Universidad de San Francisco
Javier (Nueva Escocia, Canadá),
después de haber logrado sorprendentes
resultados en la transformación
de las provincias marítimas canadienses,
se proyectó también sobre
algunos países del Caribe entre
los cuales merece ser citado de manera
especial, Puerto Rico que logro un desarrollo
cooperativo sólido de gran variedad
a la vez.
Años más tarde, otras
organizaciones cooperativas norteamericanas,
especialmente la Liga de Cooperativas
de los Estados Unidos, que hoy se denomina
Asociación Nacional de Empresas
Cooperativas, ofrecieron asistencia
técnica y ayuda económica
para el desenvolvimiento de la Cooperación
en Iberoamérica. Lo propio puede
decirse de algunos organismos internacionales,
particularmente de la Organización
de los Estados Americanos -OEA- y la
Oficina Internacional del Trabajo -OIT-.
Los gobiernos por su
parte, se han interesado mucho por el
desarrollo cooperativo, en algunos casos
mediante la iniciativa de estadistas
de amplia visión y en otros,
por la acción de los propios
movimientos cooperativos.
El interés gubernamental que
ha presentado apreciables diferencias
de grado en los diversos países
iberoamericanos, se han expresado en
la expedición de leyes especiales
para regular el funcionamiento de las
cooperativas, disposiciones que otorgan
exenciones y ventajas en favor de esas
entidades, normas que tratan de extender
los conocimientos en materia cooperativa
y además ayudas financieras directas
y participación de los organismos
cooperativos en los planes generales
de desarrollo. Especial significación
han tenido las normas sobre reforma
agraria que se han expedido en varios
países de Iberoamérica
y que incluyen importantes capítulos
sobre organización de los beneficiarios
de las reformas, en cooperativas agropecuarias
de funciones múltiples.
También las organizaciones religiosas,
particularmente las de la Iglesia Católica,
han tenido influencia en la expansión
cooperativa dentro de los países
iberoamericanos.
Por lo que se refiere a la integración
cooperativa, etapa que ya supone un
cierto crecimiento, las primeras manifestaciones
se pudieron observar en aquellos países
en donde el cooperativismo había
logrado mayor afianzamiento.
Es así como paulatinamente van
apareciendo en el panorama cooperativo
iberoamericano asociaciones, federaciones,
confederaciones y uniones cooperativas
que sirven a las entidades afiliadas
en actividades económicas, empresariales
y también en las de promoción,
educación y representación.
La integración internacional
se demoró un poco más.
Aunque es cierto que algunas organizaciones
cooperativas de países iberoamericanos
se afiliaron desde hace muchos años
a la Alianza Cooperativa Internacional,
la integración a nivel regional
solo se inició con firmeza en
1957 con la fundación de la Confederación
Cooperativa del Caribe y se vino a consolidar
en 1963, año en el cual quedo
constituida la Organización de
Cooperativas de América- OCA-
y en 1970 cuando se estableció
la Confederación Latinoamericana
de Cooperativas de Ahorro y Crédito
- COLAC-.
|
|
|
Confederación de Cooperativas de Colombia - Confecoop
Cra 15 No 97-40 Oficina 601 PBX 6170803 FAX 6171497Bogotá,
Colombia
© 2007 Confecoop. Todos los Derechos Reservados - All rights
reserved
|