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Un
poco de historia
El
Cooperativismo, que hizo su aparición
en la Argentina en el último cuarto
de siglo pasado, fue iniciado por los
inmigrantes europeos que arribaron a sus
playas, en nutridos contingentes, después
de la Organización Nacional.
Desde
el punto de vista jurídico, en
el movimiento cooperativo argentino pueden
considerarse dos etapas: una que va desde
la aparición de los primeros ensayos
de cooperación económica
hasta el año 1926, y otra desde
ese año hasta el momento actual.
La
segunda etapa corresponde al período
en que las cooperativas deben organizarse
y funcionar de acuerdo con las disposiciones
de la ley nacional 11.388, que establecía
los requisitos.
Este
nuevo tipo de asociación tuvo su
primera expresión legal con la
reforma de 1889 del Código de Comercio,
cuando se incorporaron al mismo, por disposición
del Congreso, los artículos 392,
393 y 394, sobre sociedades cooperativas.
La caracterización era muy pobre.
En esos artículos se contemplaba
un solo principio rochdaleano (a cada
socio un voto, independientemente del
número de acciones que poseyese)
y se aceptaba que las cooperativas se
estableciesen bajo cualquiera de las formas
societarias mercantiles consagradas. Todo
esto motivaba la fácil confusión
de las cooperativas con entidades de diversa
índole y que se usase la denominación
de cooperativa sin que lo fuese.
Según
Raimundo Real en su tesis del año
1900: "El movimiento cooperativo
en Argentina es de muy escasa importancia.
La facilidad de vida, en primer término,
y, en segundo, la falta de educación
económica, de unión gremial,
de organización y disciplina, son
probablemente las causas de que la cooperación
no haya progresado. La mayor parte de
las que han sido autorizadas e inscriptas
no han llegado a constituirse o han fracasado,
y de las pocas que funcionan con el nombre
de cooperativas, quizás no hay
tres que lo sean en realidad".
Entre
las sociedades que en el siglo pasado
ostentaron la denominación de "cooperativa"
en Argentina, hubo algunas que lo fueron
de verdad y otras que cumplieron parcialmente
los principios rochdaleanos. Un gran número
fueron mercantilistas o lucrativas, a
veces por ignorar en qué consistían
esas sociedades y otras por tratar de
aprovecharse de su finalidad social.
Sólo
hasta el año 1926 se termina con
las situaciones anómalas y las
indefiniciones, con la promulgación
de la ley 11.388 que, inspirada en los
principios de los pioneros de Rochdale,
destacó con exactitud y precisión,
la peculiaridad de las sociedades cooperativas
y fijó las condiciones para su
existencia legal. A los dos años
de su existencia, una estadística
del Ministerio de Agricultura revela 79
cooperativas urbanas y 143 rurales, las
primeras ubicadas con preferencia en la
Capital Federal y provincia de Buenos
Aires y las segundas en el Litoral, Córdoba
y Territorios Nacionales. Actualmente
existen en funcionamiento, distintos tipos
de cooperativas distribuidas en todo el
territorio de la República Argentina,
abarcando toda gama de actividades: Agrícolas,
de consumo, de crédito, eléctricas,
de enseñanza y escolares, de seguros,
de vivienda, etc.
Mutualismo
El
comienzo del Mutualismo en la Argentina
está ligado a la historia del trabajo
y a los sectores de medianos y escasos
recursos.
Igual que en otras latitudes se han dado
en nuestra tierra la unión de los
hombres menos favorecidos para defenderse
y buscar, por sus propios medios, un mecanismo
que diera satisfacción a sus necesidades
mediante el esfuerzo y la perseverancia.
Los que primero experimentaron esa necesidad
de agruparse en el Virreinato del Río
de la Plata, fueron los inmigrantes, colonos
en su mayoría. Estos hombres que
procedían, inicialmente, de España
y de Italia y los que fueron llegando
más tarde de Francia, Portugal,
Alemania y otros países se integraban
en instituciones mutualistas, para fortalecer
sus sentimientos patrióticos, conservar
sus tradiciones y protegerse de las enfermedades.
Así nacieron en ciudades y poblados
de la Argentina, entidades de "socorros
mutuos", éste fue generalmente
el nombre inicial que en muchos casos
aún conservan. Simultáneamente
con las mutuales de colectividades nacían
también las constituidas por trabajadores
de un mismo gremio: zapateros, sastres,
tipógrafos, empleados administrativos,
y otros.
En
el siglo pasado, cuando los argentinos
volcaban sus mayores esfuerzos en consolidar
la integración territorial y la
unidad política, el mutualismo
cumplía una doble función
nacional y social, de trascendencia y
valor inestimable. No debemos olvidarlo
nunca.
Las mutuales se fueron multiplicando.
Hoy no hay provincia argentina que no
cuente con asociaciones de este género.
No sólo se beneficiaron sus integrantes
y los que voluntariamente se adherían.
El país se benefició. Así
ayudaron, y continúan haciéndolo,
en crear el clima de paz social y de convivencia
armónica. Una ley del 22 de agosto
de 1822, que complementó un decreto
de fecha 4 de setiembre de 1812, posibilitó
que se dictaran reglamentos para diversas
colonias agrícolas, de tipo social.
El reglamento de la Colonia San Carlos,
hoy en la provincia de Santa Fe, facultaba
a los colonos para formar comisiones con
el objeto de atender las necesidades de
los huérfanos y las viudas, velar
por la educación de los niños
cuyos padres habían muerto y custodiar
intereses materiales de los que estuvieron
bajo su tutoría. El reglamento
aludido regulaba la práctica solidaria,
motivando a los colonos para constituir
instituciones similares a las mutuales.
Primeras
Mutuales
En 1854 se constituyó en Buenos
Aires la Sociedad Francesa de Socorros
Mutuos; en 1856 la Sociedad de Socorros
Mutuos San Crispín, del gremio
del calzado; y en 1858 la Unión
y Benevolenza, en Buenos Aires. Estas
entidades aún subsisten. Una estadística
de 1875 señalaba la existencia
de 74 mutuales, así distribuidas:
27 en la Pcia. de Buenos Aires, 12 en
la Capital Federal, 19 en la Pcia. de
Santa Fe, 9 en la Pcia. de Entre Ríos,
6 en la Pcia. de Córdoba y 1 en
la Pcia. de Tucumán. De esas 74,
25 habían sido constituidas por
italianos, 14 por españoles, 7
por franceses, 3 por suizos. El resto
por distintos gremios. En el año
1910, funcionaban 659 mutuales, que reunían
a más de 200.000 asociados.
El
nacimiento del cooperativismo en la República
Argentina se produce como un hecho espontaneo
por decisión exclusiva y voluntaria
de los mismos fundadores, con independencia
de la acción del Estado. Los caracteres
distintivos fundamentales que marcan su
origen y evolución son los principios
rochdaleanos de la cooperación.
En una primera etapa fue más propicio
para el desarrollo del cooperativismo
el medio rural que el urbano, y es así
como en el campo se fueron fundando numerosas
cooperativas de productores, coincidentemente
con el auge inmigratorio y la estabilidad
institucional. Se dedicaron a distribuir
a sus asociados, insumos y mercaderías
a precio justo y peso exacto, además
de concentrar la producción de
sus asociados, para su industrialización
y comercialización. La creación
y desarrollo del cooperativismo agrario
fue mayor en la llanura pampeana, zona
en la cual se radicó la mayor parte
de la inmigración europea que llegó
a nuestro país luego de la organización
nacional, al amparo de una legislación
generosa, trayendo tambiénen muchos
casos experiencias cooperativistas de
sus países de origen. Las particulares
necesidades de los pequeños productores
agropecuarios, propietarios, arrendatarios
y aparceros, favoreció la creación
de numerosas cooperativas.
Cooperativismo
Argentino
En
la actualidad Argentina posee más
de 20.000 cooperativas de diferentes tipos:
agropecuarias, de vivienda, de consumo,
de crédito, de provisión,
de servicios públicos, de trabajo,
etc.
Así
también en Argentina desde la segunda
mitad de la década de los 1990
pero especialmente a partir del argentinazo
(2001-2002) se produjo un movimiento de
empresas recuperadas por sus trabajadores,
quienes las ocuparon y pusieron a funcionar
luego de su abandono por los accionistas
de las mismas. Estas empresas (principalmente
fábricas) en su mayoría
han preferido convertirse en cooperativas
autogestionadas.
Las
cooperativas agropecuarias de segundo
grado, cumplen funciones, en general,
como las de comercialización, industrialización
y exportación de las producciones
de las entidades de primer grado asociadas.
Estas son algunas de ellas:
ASOCIACIÓN
DE COOPERATIVAS ARGENTINAS (ACA)
En 1922 nace en Rosario la Asociación
de Cooperativas Rurales de Zona Central,
que cinco años más tarde
cambió esta denominación
por la actual. Esta organización
dio un enorme impulso al proceso de integración
de las cooperativas de primer grado, propagándose
su modelo rápidamente.
FEDERACIÓN
ARGENTINA DE COOPERATIVAS AGRARIAS (FACA)
Dedicada a la comercialización
de cereales y oleaginosas, cuenta con
130 cooperativas primarias adheridas.
SANCOR
COOPERATIVAS UNIDAS LIMITADA Es
la mayor empresa láctea argentina.
Recibió el Premio Export.Ar 2001,
en la categoría Consolidación
en mercados internacionales. Con
esta distinción, instituida por
la Fundación Export.Ar
para reconocer los logros de empresas
argentinas en el mercado mundial, se destacaron
los esfuerzos de la cooperativa para exportar
sus productos al Perú, en casi
todas sus líneas con mayor valor
agregado, posicionándose como la
empresa que más exportó
a dicho país alrededor del
90% de las exportaciones lácteas
argentinas.
UNIÓN
DE COOPERATIVAS AGRICOLAS ALGODONERAS
(UCAL) Fue fundada en 1934,
si bien la primera cooperativa algodonera
del país data de 1905. En el conjunto
de sus cooperativas, en 1996 UCAL procesó,
aproximadamente, 95.000 toneladas de algodón,
que se tradujeron en una oferta de 30.000
toneladas de fibra en el mercado nacional
e internacional. Parte de dicha fibra
es, a su vez, procesada en la hilandería
propia. Además, dispone de capacidad
para el acopio y comercialización
de la producción de granos de sus
socios, junto a un molino harinero para
su procesado.
FEDERACIÓN
DE COOPERATIVAS AGROPECUARIAS (UNCOGA)
Esta organización es fruto de la
asociación de UNCOGA (Unión
de Cooperativas Ganaderas, creada en 1963)
y SANCOR en 1973 para la adquisición
de una planta frigorífica que les
permitiera acometer la industrialización
de la carne. La Federación está
integrada por doce Cooperativas Ganaderas
de la zona centro-oeste de la provincia
de Santa Fe y este de Córdoba y
por SanCor Cooperativas Unidas Limitada.
Hasta el mes de julio de 1998 la actividad
principal consistía en explotar
un establecimiento frigorífico,
el que fue transferido a partir del 31
de julio a SODECAR S.A. Esta Sociedad
se constituyó en partes iguales
entre UNCOGA F.C.A.C.L. y SanCor Cooperativas
Unidas Limitada, la cual se dedicará
a la actividad industrial a través
de la planta industrial de Rafaela y a
la producción primaria de porcinos.
El frigorífico faena vacunos y
porcinos y elabora productos manufacturados,
siendo las principales líneas los
salazones secos y cocidos, embutidos frescos,
secos y cocidos, chacinados y grasas comestibles.
SanCor Cooperativas Unidas Limitada tiene
a su cargo la distribución de los
productos manufacturados a través
de su red comercial. UNCOGA mantendrá
como objetivos la comercialización
de hacienda en pie de sus asociados y
la prestación de servicios a SODECAR
S.A.
FEDERACIÓN
DE COOPERATIVAS ARROCERAS ARGENTINAS (FECOAR)
Si bien desde fines de la década
de los años 60 viene participando
en operaciones de exportación,
esta entidad se consolida en 1975 luego
de distintas situaciones jurídicas.
FEDERACIÓN
ENTRERRIANA DE COOPERATIVAS
Puede decirse que la provincia de Entre
Ríos es la cuna del cooperativismo
agropecuario argentino. Pionera en la
fundación de una cooperativa de
segundo grado, esta Federación,
que presenta un estatuto abierto a todas
las organizaciones cooperativas, hoy se
halla integrada mayoritariamente por cooperativas
agrarias, de ahí que su acción
esté centrada en la defensa y representación
de los intereses del hombre del campo
de esa zona.
FEDERACIÓN
DE COOPERATIVAS DE CORRIENTES
Nace en 1977 con la misión de ejercer
la representación gremial de los
productores cooperativistas y de promover
proyectos de integración, complementación
y coordinación en los ámbitos
económico, social y cultural de
la provincia.
FEDERACIÓN
DE COOPERATIVAS VITIVINICOLAS ARGENTINAS
(FECOVITA) Comercializa distintas
marcas de vinos de mesa, finos, especiales
y champagne. Tiene una importante participación
en el mercado interno, mientras que en
el exterior sus ventas van en aumento.
Participa en la compra de insumos (fertilizantes,
herbicidas, plagicidas) y en la importación
de tractores y herramientas.
FEDERACIÓN
DE COOPERATIVAS AGRICOLAS DE MISIONES
Nacida en 1939. Actualmente, su
acción es sólo de tipo gremial,
pues por voluntad de sus miembros la Federación
ha traspasado la actividad económica
a estas entidades. Destaca la puesta en
práctica de un sistema de salud
compatible con las posibilidades económicas
del asociado primario y su familia.
CONINAGRO
Es la organización de tercer nivel
que reune a todas las anteriores con el
fin de unificar la acción gremial,
de representación y defensa del
cooperativismo agropecuario argentino.
No desarrolla actividad económica
alguna, pero presta ciertos servicios
a sus afiliados, para lo cual dispone
de las siguientes entidades de apoyo:
La Segunda, Sdad. Coop. de Seguros
Generales Se constituye en 1961, aunque
sus orígenes, entonces como sociedad
anónima, se remontan a 1933. Opera
en muy diversos ramos, encontrándose
entre las primeras empresas aseguradoras
del país. En 1996 ha creado, con
la participación de otras organizaciones
cooperativas, la compañía
La Segunda, Aseguradora de Riesgos de
Trabajo, S.A.
La Previsión, Sdad. Coop. de
Seguros Tiene su origen en el año
1904, cuando un grupo de agricultores
de la zona de Tres Arroyos, en el sudeste
de la provincia de Buenos Aires, tras
una devastadora helada que causó
estragos en la cosecha, decidió
crear una cooperativa de seguros. La Previsión
es actualmente un importante grupo asegurador
del que forman parte, además de
la cooperativa de seguros, La Previsión,
Seguros de Retiro Coop. Ltda. y La Previsión
Vida, S.A.
ACA Salud, Coop. de Prestación
de Servicio Médico-Asistenciales
Fundada en 1984, se encuentra entre las
diez primeras del ramo a nivel nacional
y es la de mayor volumen en el interior
del país.
En
el panorama cooperativo se observan importantes
falencias que en parte pueden estar relacionadas
con no haber sabido o podido adaptarse
a las cambiantes circunstancias económicas,
y en parte por otras razones. Cualquiera
que sea la causa, todo parece indicar
que los principales problemas actuales
de las cooperativas, referidas en particular
al sector agropecuario, son los siguientes:
- Frecuentemente
no se observa la necesaria consecuencia
del asociado con su cooperativa. Esta
conducta generalmente no tiene efectos
perjudiciales de corto plazo para
quienes la realizan, pero afecta a
los asociados de la cooperativa en
su conjunto.
- En
mercados crecientemente competitivos
y con la presencia de grandes concentraciones
empresarias, inclusive de carácter
multinacional, las falencias en la
gestión y administración
cooperativa trae consecuencias cada
vez más graves.
- El
alto costo del dinero que caracteriza
la situación de la economía
argentina de los últimos años,
ha agravado la tradicional falta de
capital de las cooperativas.
- En
el actual contexto económico
los deficientes niveles de integración
cooperativa resultan considerablemente
más graves. Los desvíos
de las operaciones de los asociados
con sus cooperativas y de éstas
con sus entidades de grado superior,
en materia de integración vertical,
como también la competencia
entre cooperativas, en lo que se refiere
a integración horizontal, son
falencias que agravan la situación
del sector.
- El
proceso de concentración económica
y de ingresos que exhibe el país
afecta muy especialmente a los asociados
de las cooperativas, deteriorando
su capacidad de demanda y oferta.
Pese
a las dificultades propias del contexto
socioeconómico en que se desenvuelve
el país, con un ajuste muy duro
impuesto por el Plan de Convertibilidad,
y a un modelo de política económica
desfavorable para las explotaciones familiares
de los pequeños y medianos productores
que constituyen la base social mayoritaria
de las sociedades cooperativas argentinas,
este movimiento, casi centenario en el
medio rural, sigue teniendo gran importancia
en numerosas actividades agropecuarias;
en el comercio de granos, en el sector
lácteo, en la producción
de algodón, de arroz, de vino,
en la industrialización de la carne,
etc. Cuenta con un consolidado modelo
organizativo a tres niveles: cooperativas
de base, cooperativas de segundo grado
con fines comerciales e industriales y
una entidad de tercer grado de carácter
representativo y de prestación
de servicios (seguros, salud, ...), que
muestra realidades empresariales de primer
orden (caso de SANCOR, considerado el
más importante complejo agroindustrial
del país, o ACA, uno de los principales
exportadores de granos) y una unidad de
acción gremial.
Con
todo, la evolución del complejo
económico agropecuario mundial,
en la línea de una creciente participación
relativa de la transformación industrial
y la comercialización en detrimento
de la producción agropecuaria,
y la tendencia hacia una estructura de
los mercados en la que la concentración
empresarial es cada vez mayor, favorecida
por la liberalización y globalización
de los intercambios comerciales, plantea
al sector cooperativo argentino un doble
desafío: el de progresar en las
fases de la cadena agroalimentaria donde
se genera, y cada vez más, la mayor
parte del valor añadido, integrando
verticalmente la producción agrícola
y ganadera; y el de lograr la unidad de
acción empresarial que aumente
su capacidad negociadora en los mercados
nacionales e internacionales (caso de
la comercialización de granos).
Para afrontar en las mejores condiciones
posibles estos retos, desde el sector
cooperativo se viene reclamando e impulsando
la modificación de un marco legal
que, fechado en 1973, se considera desfasado
respecto de la realidad actual en la que
tienen que desenvolverse estas empresas,
lo que en ciertos aspectos le hace ser
inadecuado o insuficiente. En síntesis,
la reforma persigue eliminar rigideces
e incrementar la competitividad de estas
organizaciones, en una línea que
no se aleja mucho de la que está
operando en otros lugares, caso de España.
Las
cooperativas son organizaciones sin fines
de lucro, empresas de capital social integrado
con el aporte voluntario de los asociados.
Básicamente se pueden definir como
entidades privadas con disposición
solidaria, compuestas por usuarios organizados
con el objeto de brindarse sus propios
servicios. La pluralidad de miembros y
el carácter democrático
de sus órganos decisorios no obsta
para que participen de los rasgos propios
de una empresa. Como tales generan empleo,
tributan al fisco, son consumidoras, invierten
los excedentes que obtienen por su actividad,
dinamizan la economía en el área
donde se desenvuelven, desarrollan nuevos
proyectos y capacitan recursos humanos.
Por el carácter solidario que subyace
en todas sus actividades interactúan
estrecha e intensamente en las comunidades
a las que brindan sus servicios, mejorando
la calidad de vida de sus usuarios.
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