Nombre oficial: República Argentina


Superficie: 2.736.690 Km2


Capital: Buenos Aires 2.995.805 hab. (2001)


Moneda: Peso argentino


Idioma: Español


Población: 40.134.425 (2008)


Division administrativa: 4 regiones con 23 provincias y la Capital Federal de Buenos Aires


Fiesta nacional:
25 de Mayo, Revolución (1810); 9 de Julio, Independencia (1816)

Argentina reclama soberanía sobre las Islas Malvinas y un sector de la Antártida, con una superficie total de 1.250.000 km2. Tiene cuatro regiones naturales. La cordillera de los Andes recorre el país al oeste. En la región subandina se encuentra una sucesión de oasis de agricultura basada en el riego: caña de azúcar, cítricos (al norte) y vid (en el centro). Al este de la cordillera se extienden las llanuras: en el norte, la del Chaco, con vegetación subtropical y cultivos de algodón; en el centro, la Pampa de suelos fértiles y profundos, con clima templado, donde se desarrolla la ganadería de ovinos y bovinos, así como la agricultura de trigo, maíz, soya, y forrajes. En el sur, la Patagonia es una meseta baja, árida y fría, con vegetación de estepa, donde se cría extensivamente el ovino y se explota el petróleo. Aguas servidas sin tratamiento han elevado los niveles de contaminación de varios ríos, sobre todo el Matanza-Riachuelo en Buenos Aires. Otro problema es la creciente erosión del suelo, sobre todo en el norte de la pampa húmeda.

 

Un poco de historia

El Cooperativismo, que hizo su aparición en la Argentina en el último cuarto de siglo pasado, fue iniciado por los inmigrantes europeos que arribaron a sus playas, en nutridos contingentes, después de la Organización Nacional.

Desde el punto de vista jurídico, en el movimiento cooperativo argentino pueden considerarse dos etapas: una que va desde la aparición de los primeros ensayos de cooperación económica hasta el año 1926, y otra desde ese año hasta el momento actual. La segunda etapa corresponde al período en que las cooperativas deben organizarse y funcionar de acuerdo con las disposiciones de la ley nacional 11.388, que establecía los requisitos.

Este nuevo tipo de asociación tuvo su primera expresión legal con la reforma de 1889 del Código de Comercio, cuando se incorporaron al mismo, por disposición del Congreso, los artículos 392, 393 y 394, sobre sociedades cooperativas. La caracterización era muy pobre. En esos artículos se contemplaba un solo principio rochdaleano (a cada socio un voto, independientemente del número de acciones que poseyese) y se aceptaba que las cooperativas se estableciesen bajo cualquiera de las formas societarias mercantiles consagradas. Todo esto motivaba la fácil confusión de las cooperativas con entidades de diversa índole y que se usase la denominación de cooperativa sin que lo fuese.

Según Raimundo Real en su tesis del año 1900: "El movimiento cooperativo en Argentina es de muy escasa importancia. La facilidad de vida, en primer término, y, en segundo, la falta de educación económica, de unión gremial, de organización y disciplina, son probablemente las causas de que la cooperación no haya progresado. La mayor parte de las que han sido autorizadas e inscriptas no han llegado a constituirse o han fracasado, y de las pocas que funcionan con el nombre de cooperativas, quizás no hay tres que lo sean en realidad".

Entre las sociedades que en el siglo pasado ostentaron la denominación de "cooperativa" en Argentina, hubo algunas que lo fueron de verdad y otras que cumplieron parcialmente los principios rochdaleanos. Un gran número fueron mercantilistas o lucrativas, a veces por ignorar en qué consistían esas sociedades y otras por tratar de aprovecharse de su finalidad social.

Sólo hasta el año 1926 se termina con las situaciones anómalas y las indefiniciones, con la promulgación de la ley 11.388 que, inspirada en los principios de los pioneros de Rochdale, destacó con exactitud y precisión, la peculiaridad de las sociedades cooperativas y fijó las condiciones para su existencia legal. A los dos años de su existencia, una estadística del Ministerio de Agricultura revela 79 cooperativas urbanas y 143 rurales, las primeras ubicadas con preferencia en la Capital Federal y provincia de Buenos Aires y las segundas en el Litoral, Córdoba y Territorios Nacionales. Actualmente existen en funcionamiento, distintos tipos de cooperativas distribuidas en todo el territorio de la República Argentina, abarcando toda gama de actividades: Agrícolas, de consumo, de crédito, eléctricas, de enseñanza y escolares, de seguros, de vivienda, etc.

Mutualismo

El comienzo del Mutualismo en la Argentina está ligado a la historia del trabajo y a los sectores de medianos y escasos recursos.
Igual que en otras latitudes se han dado en nuestra tierra la unión de los hombres menos favorecidos para defenderse y buscar, por sus propios medios, un mecanismo que diera satisfacción a sus necesidades mediante el esfuerzo y la perseverancia. Los que primero experimentaron esa necesidad de agruparse en el Virreinato del Río de la Plata, fueron los inmigrantes, colonos en su mayoría. Estos hombres que procedían, inicialmente, de España y de Italia y los que fueron llegando más tarde de Francia, Portugal, Alemania y otros países se integraban en instituciones mutualistas, para fortalecer sus sentimientos patrióticos, conservar sus tradiciones y protegerse de las enfermedades. Así nacieron en ciudades y poblados de la Argentina, entidades de "socorros mutuos", éste fue generalmente el nombre inicial que en muchos casos aún conservan. Simultáneamente con las mutuales de colectividades nacían también las constituidas por trabajadores de un mismo gremio: zapateros, sastres, tipógrafos, empleados administrativos, y otros.

En el siglo pasado, cuando los argentinos volcaban sus mayores esfuerzos en consolidar la integración territorial y la unidad política, el mutualismo cumplía una doble función nacional y social, de trascendencia y valor inestimable. No debemos olvidarlo nunca.
Las mutuales se fueron multiplicando. Hoy no hay provincia argentina que no cuente con asociaciones de este género. No sólo se beneficiaron sus integrantes y los que voluntariamente se adherían. El país se benefició. Así ayudaron, y continúan haciéndolo, en crear el clima de paz social y de convivencia armónica. Una ley del 22 de agosto de 1822, que complementó un decreto de fecha 4 de setiembre de 1812, posibilitó que se dictaran reglamentos para diversas colonias agrícolas, de tipo social. El reglamento de la Colonia San Carlos, hoy en la provincia de Santa Fe, facultaba a los colonos para formar comisiones con el objeto de atender las necesidades de los huérfanos y las viudas, velar por la educación de los niños cuyos padres habían muerto y custodiar intereses materiales de los que estuvieron bajo su tutoría. El reglamento aludido regulaba la práctica solidaria, motivando a los colonos para constituir instituciones similares a las mutuales.

Primeras Mutuales

En 1854 se constituyó en Buenos Aires la Sociedad Francesa de Socorros Mutuos; en 1856 la Sociedad de Socorros Mutuos San Crispín, del gremio del calzado; y en 1858 la Unión y Benevolenza, en Buenos Aires. Estas entidades aún subsisten. Una estadística de 1875 señalaba la existencia de 74 mutuales, así distribuidas: 27 en la Pcia. de Buenos Aires, 12 en la Capital Federal, 19 en la Pcia. de Santa Fe, 9 en la Pcia. de Entre Ríos, 6 en la Pcia. de Córdoba y 1 en la Pcia. de Tucumán. De esas 74, 25 habían sido constituidas por italianos, 14 por españoles, 7 por franceses, 3 por suizos. El resto por distintos gremios. En el año 1910, funcionaban 659 mutuales, que reunían a más de 200.000 asociados.

El nacimiento del cooperativismo en la República Argentina se produce como un hecho espontaneo por decisión exclusiva y voluntaria de los mismos fundadores, con independencia de la acción del Estado. Los caracteres distintivos fundamentales que marcan su origen y evolución son los principios rochdaleanos de la cooperación. En una primera etapa fue más propicio para el desarrollo del cooperativismo el medio rural que el urbano, y es así como en el campo se fueron fundando numerosas cooperativas de productores, coincidentemente con el auge inmigratorio y la estabilidad institucional. Se dedicaron a distribuir a sus asociados, insumos y mercaderías a precio justo y peso exacto, además de concentrar la producción de sus asociados, para su industrialización y comercialización. La creación y desarrollo del cooperativismo agrario fue mayor en la llanura pampeana, zona en la cual se radicó la mayor parte de la inmigración europea que llegó a nuestro país luego de la organización nacional, al amparo de una legislación generosa, trayendo tambiénen muchos casos experiencias cooperativistas de sus países de origen. Las particulares necesidades de los pequeños productores agropecuarios, propietarios, arrendatarios y aparceros, favoreció la creación de numerosas cooperativas.

Cooperativismo Argentino

En la actualidad Argentina posee más de 20.000 cooperativas de diferentes tipos: agropecuarias, de vivienda, de consumo, de crédito, de provisión, de servicios públicos, de trabajo, etc.

Así también en Argentina desde la segunda mitad de la década de los 1990 pero especialmente a partir del argentinazo (2001-2002) se produjo un movimiento de empresas recuperadas por sus trabajadores, quienes las ocuparon y pusieron a funcionar luego de su abandono por los accionistas de las mismas. Estas empresas (principalmente fábricas) en su mayoría han preferido convertirse en cooperativas autogestionadas.

Las cooperativas agropecuarias de segundo grado, cumplen funciones, en general, como las de comercialización, industrialización y exportación de las producciones de las entidades de primer grado asociadas. Estas son algunas de ellas:

ASOCIACIÓN DE COOPERATIVAS ARGENTINAS (ACA) En 1922 nace en Rosario la Asociación de Cooperativas Rurales de Zona Central, que cinco años más tarde cambió esta denominación por la actual. Esta organización dio un enorme impulso al proceso de integración de las cooperativas de primer grado, propagándose su modelo rápidamente.

 

FEDERACIÓN ARGENTINA DE COOPERATIVAS AGRARIAS (FACA) Dedicada a la comercialización de cereales y oleaginosas, cuenta con 130 cooperativas primarias adheridas.

SANCOR COOPERATIVAS UNIDAS LIMITADA Es la mayor empresa láctea argentina. Recibió el Premio Export.Ar 2001, en la categoría “Consolidación en mercados internacionales”. Con esta distinción, instituida por la “Fundación Export.Ar” para reconocer los logros de empresas argentinas en el mercado mundial, se destacaron los esfuerzos de la cooperativa para exportar sus productos al Perú, en casi todas sus líneas con mayor valor agregado, posicionándose como la empresa que más exportó a dicho país –alrededor del 90% de las exportaciones lácteas argentinas–.

UNIÓN DE COOPERATIVAS AGRICOLAS ALGODONERAS (UCAL) Fue fundada en 1934, si bien la primera cooperativa algodonera del país data de 1905. En el conjunto de sus cooperativas, en 1996 UCAL procesó, aproximadamente, 95.000 toneladas de algodón, que se tradujeron en una oferta de 30.000 toneladas de fibra en el mercado nacional e internacional. Parte de dicha fibra es, a su vez, procesada en la hilandería propia. Además, dispone de capacidad para el acopio y comercialización de la producción de granos de sus socios, junto a un molino harinero para su procesado.

FEDERACIÓN DE COOPERATIVAS AGROPECUARIAS (UNCOGA) Esta organización es fruto de la asociación de UNCOGA (Unión de Cooperativas Ganaderas, creada en 1963) y SANCOR en 1973 para la adquisición de una planta frigorífica que les permitiera acometer la industrialización de la carne. La Federación está integrada por doce Cooperativas Ganaderas de la zona centro-oeste de la provincia de Santa Fe y este de Córdoba y por SanCor Cooperativas Unidas Limitada. Hasta el mes de julio de 1998 la actividad principal consistía en explotar un establecimiento frigorífico, el que fue transferido a partir del 31 de julio a SODECAR S.A. Esta Sociedad se constituyó en partes iguales entre UNCOGA F.C.A.C.L. y SanCor Cooperativas Unidas Limitada, la cual se dedicará a la actividad industrial a través de la planta industrial de Rafaela y a la producción primaria de porcinos.
El frigorífico faena vacunos y porcinos y elabora productos manufacturados, siendo las principales líneas los salazones secos y cocidos, embutidos frescos, secos y cocidos, chacinados y grasas comestibles. SanCor Cooperativas Unidas Limitada tiene a su cargo la distribución de los productos manufacturados a través de su red comercial. UNCOGA mantendrá como objetivos la comercialización de hacienda en pie de sus asociados y la prestación de servicios a SODECAR S.A.

FEDERACIÓN DE COOPERATIVAS ARROCERAS ARGENTINAS (FECOAR) Si bien desde fines de la década de los años 60 viene participando en operaciones de exportación, esta entidad se consolida en 1975 luego de distintas situaciones jurídicas.

FEDERACIÓN ENTRERRIANA DE COOPERATIVAS Puede decirse que la provincia de Entre Ríos es la cuna del cooperativismo agropecuario argentino. Pionera en la fundación de una cooperativa de segundo grado, esta Federación, que presenta un estatuto abierto a todas las organizaciones cooperativas, hoy se halla integrada mayoritariamente por cooperativas agrarias, de ahí que su acción esté centrada en la defensa y representación de los intereses del hombre del campo de esa zona.

FEDERACIÓN DE COOPERATIVAS DE CORRIENTES Nace en 1977 con la misión de ejercer la representación gremial de los productores cooperativistas y de promover proyectos de integración, complementación y coordinación en los ámbitos económico, social y cultural de la provincia.

FEDERACIÓN DE COOPERATIVAS VITIVINICOLAS ARGENTINAS (FECOVITA) Comercializa distintas marcas de vinos de mesa, finos, especiales y champagne. Tiene una importante participación en el mercado interno, mientras que en el exterior sus ventas van en aumento. Participa en la compra de insumos (fertilizantes, herbicidas, plagicidas) y en la importación de tractores y herramientas.

FEDERACIÓN DE COOPERATIVAS AGRICOLAS DE MISIONES Nacida en 1939. Actualmente, su acción es sólo de tipo gremial, pues por voluntad de sus miembros la Federación ha traspasado la actividad económica a estas entidades. Destaca la puesta en práctica de un sistema de salud compatible con las posibilidades económicas del asociado primario y su familia.

CONINAGRO Es la organización de tercer nivel que reune a todas las anteriores con el fin de unificar la acción gremial, de representación y defensa del cooperativismo agropecuario argentino. No desarrolla actividad económica alguna, pero presta ciertos servicios a sus afiliados, para lo cual dispone de las siguientes entidades de apoyo:
La Segunda, Sdad. Coop. de Seguros Generales Se constituye en 1961, aunque sus orígenes, entonces como sociedad anónima, se remontan a 1933. Opera en muy diversos ramos, encontrándose entre las primeras empresas aseguradoras del país. En 1996 ha creado, con la participación de otras organizaciones cooperativas, la compañía La Segunda, Aseguradora de Riesgos de Trabajo, S.A.
La Previsión, Sdad. Coop. de Seguros Tiene su origen en el año 1904, cuando un grupo de agricultores de la zona de Tres Arroyos, en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, tras una devastadora helada que causó estragos en la cosecha, decidió crear una cooperativa de seguros. La Previsión es actualmente un importante grupo asegurador del que forman parte, además de la cooperativa de seguros, La Previsión, Seguros de Retiro Coop. Ltda. y La Previsión Vida, S.A.
ACA Salud, Coop. de Prestación de Servicio Médico-Asistenciales Fundada en 1984, se encuentra entre las diez primeras del ramo a nivel nacional y es la de mayor volumen en el interior del país.

En el panorama cooperativo se observan importantes falencias que en parte pueden estar relacionadas con no haber sabido o podido adaptarse a las cambiantes circunstancias económicas, y en parte por otras razones. Cualquiera que sea la causa, todo parece indicar que los principales problemas actuales de las cooperativas, referidas en particular al sector agropecuario, son los siguientes:

  • Frecuentemente no se observa la necesaria consecuencia del asociado con su cooperativa. Esta conducta generalmente no tiene efectos perjudiciales de corto plazo para quienes la realizan, pero afecta a los asociados de la cooperativa en su conjunto.
  • En mercados crecientemente competitivos y con la presencia de grandes concentraciones empresarias, inclusive de carácter multinacional, las falencias en la gestión y administración cooperativa trae consecuencias cada vez más graves.
  • El alto costo del dinero que caracteriza la situación de la economía argentina de los últimos años, ha agravado la tradicional falta de capital de las cooperativas.
  • En el actual contexto económico los deficientes niveles de integración cooperativa resultan considerablemente más graves. Los desvíos de las operaciones de los asociados con sus cooperativas y de éstas con sus entidades de grado superior, en materia de integración vertical, como también la competencia entre cooperativas, en lo que se refiere a integración horizontal, son falencias que agravan la situación del sector.
  • El proceso de concentración económica y de ingresos que exhibe el país afecta muy especialmente a los asociados de las cooperativas, deteriorando su capacidad de demanda y oferta.

Pese a las dificultades propias del contexto socioeconómico en que se desenvuelve el país, con un ajuste muy duro impuesto por el Plan de Convertibilidad, y a un modelo de política económica desfavorable para las explotaciones familiares de los pequeños y medianos productores que constituyen la base social mayoritaria de las sociedades cooperativas argentinas, este movimiento, casi centenario en el medio rural, sigue teniendo gran importancia en numerosas actividades agropecuarias; en el comercio de granos, en el sector lácteo, en la producción de algodón, de arroz, de vino, en la industrialización de la carne, etc. Cuenta con un consolidado modelo organizativo a tres niveles: cooperativas de base, cooperativas de segundo grado con fines comerciales e industriales y una entidad de tercer grado de carácter representativo y de prestación de servicios (seguros, salud, ...), que muestra realidades empresariales de primer orden (caso de SANCOR, considerado el más importante complejo agroindustrial del país, o ACA, uno de los principales exportadores de granos) y una unidad de acción gremial.

Con todo, la evolución del complejo económico agropecuario mundial, en la línea de una creciente participación relativa de la transformación industrial y la comercialización en detrimento de la producción agropecuaria, y la tendencia hacia una estructura de los mercados en la que la concentración empresarial es cada vez mayor, favorecida por la liberalización y globalización de los intercambios comerciales, plantea al sector cooperativo argentino un doble desafío: el de progresar en las fases de la cadena agroalimentaria donde se genera, y cada vez más, la mayor parte del valor añadido, integrando verticalmente la producción agrícola y ganadera; y el de lograr la unidad de acción empresarial que aumente su capacidad negociadora en los mercados nacionales e internacionales (caso de la comercialización de granos). Para afrontar en las mejores condiciones posibles estos retos, desde el sector cooperativo se viene reclamando e impulsando la modificación de un marco legal que, fechado en 1973, se considera desfasado respecto de la realidad actual en la que tienen que desenvolverse estas empresas, lo que en ciertos aspectos le hace ser inadecuado o insuficiente. En síntesis, la reforma persigue eliminar rigideces e incrementar la competitividad de estas organizaciones, en una línea que no se aleja mucho de la que está operando en otros lugares, caso de España.

Las cooperativas son organizaciones sin fines de lucro, empresas de capital social integrado con el aporte voluntario de los asociados. Básicamente se pueden definir como entidades privadas con disposición solidaria, compuestas por usuarios organizados con el objeto de brindarse sus propios servicios. La pluralidad de miembros y el carácter democrático de sus órganos decisorios no obsta para que participen de los rasgos propios de una empresa. Como tales generan empleo, tributan al fisco, son consumidoras, invierten los excedentes que obtienen por su actividad, dinamizan la economía en el área donde se desenvuelven, desarrollan nuevos proyectos y capacitan recursos humanos. Por el carácter solidario que subyace en todas sus actividades interactúan estrecha e intensamente en las comunidades a las que brindan sus servicios, mejorando la calidad de vida de sus usuarios.

   

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