Nombre oficial: Repubblica Italiana

Superficie: 294.110 Km2

Capital: Roma 2.728.296 hab. (2009)

Moneda: Euro

Idioma: Italiano

Población: 60.067.554 (2009)

Division administrativa: 20 regiones divididas en 95 provincias.

Fiesta nacional: 2 de junio, Aniversario de la República (1946)

La región norte del país está formada por la llanura del Po, limitada por los Alpes. Es el centro de la actividad económica y tiene la mayor concentración industrial y agrícola del país. En la península, dividida longitudinalmente por los Apeninos, predomina la actividad pecuaria y la agricultura, especialmente los cultivos de olivos y viñedos, que ocupan también la faja costera del extremo sur. La Italia insular comprende Sicilia y Cerdeña e islas menores.

Torino - Italia
El nacimiento de la Cooperación en Italia

La idea cooperativa que nace en Rochdale a mediados del siglo XX llega a Italia aproximadamente una década antes del final del '800. Torino, la zona de trabajadores por excelencia, ve nacer las primera cooperativa de consumidores, Il Magazzino di previdenza di Torino, (Almacen de Seguridad Social de Torino), y las primeras mutualidades paralelamente a la afirmación de la lucha de clases y de la conciencia socialista. Dos años más tarde en Altare, provincia de Savona, nace la "Artistica Vetraria" una cooperativa de Trabajo.En poco tiempo, esta idea se establece en todo el norte de Italia y en todos los lugares donde el choque social relacionado a la industrialización genera las primeras formas de organizaciones de las clases trabajadoras.
La matriz socialista es la más prevaleciente a pesar de que, particularmente en las zonas agrícolas, se desarrollan cooperativas de inspiración católica.

Guiseppe Mazzini

Como exponentes del movimiento cooperativo Italiando se puede destacar entre otros a Giuseppe Mazzini, quien consideraba el cooperativismo como un principio fundamental de la organización social y gracias a quien el movimiento fue concebido como una una fuerza en la que confluian capital y mano de obra. Cabe resaltar a Andrea Costa, uno de los militantes del naciente socialismo, quien lucho por la inserción del cooperativismo, en el contexto del movimiento político y sindical para la emancipación de los trabajadores. Por ultimo el liberal y economista Luigi Luzzati, Ministro de Tesorería, y quien considerava el cooperativismo como una herramienta de inserción no conflictiva de la clase trabajadora en el desarrollo económico. Luzatti estimuló y apoyó la formación de cooperativas de consumo y los bancos de personas inspirado en las ideas de Schulze Delitzche ( promotor del movimiento de los llamados Bancos Populares en Alemania).
Esta pluralidad de conceptos políticos e ideológicos para darle fondo al movimiento cooperativo, emergieron con claridad en el otoño de 1886 cuando 100 delegados en representación de 248 sociedades y 70.000 socios, se reunieron en el Congreso de Milano del 10 al 13 de octubre, para darle vida a una estructura organizativa asegurara el desarrollo y coordinación de un movimiento asi de heterogeneo. Asi nace la Federazione Nazionale delle Cooperativa que en 1893 se transformaría en la Lega delle Cooperativa (Liga de Cooperativas).

Luiggi Luzzati (1941-1929) Promotor del Cooperativimo de Consumo Italiano
Al interior de la Liga la la cooperación italiana encontro inspiración también en la iglesia católica, en donde encontró el concepto de cooperación interclasista impregnada de un fuerte solidarismo social.

Después de la Gran Gerra, el cooperativismo había alcanzado, gracias a la política giolittiana [1], una cierta solidez económica. Pero tiempos dificiles estaban de nuevo en la puerta. A la separación del Cooperativismo de inspiración católica y el cooperativismo de inspiración Laico-socialista (Confederazione delle Cooperative Italiane), en 1919, le siguió la avanzada incursión del Fascismo (que trajo consigo la destrucción de muchas cooperativas, la disolución de la Liga y la tentativa de que el cooperativismo se convirtiera en un modelo económico corporativo) y después la gran tragedia de la Segunda Gerra Mundial.

El fin de la democracia habia acabado también con la esperanza del movimiento, basada en la participación activa de los socios y en los principios establecidos en Rochdale.

El renacimiento vino como una luz al final de un largo tunel de dictadura y gerra. Y fue de la mano con la vountad de reconstruir el país sobre las bases de la democracia, la solidaridad y la participación. Por esta razón la Constitución de la Republica Italiana en el Articulo 45 reconoce la funsión social de la cooperación con carácter mutual y sin ánimo de lucro. La ley promueve y favorece su crecimiento y desarrollo.

La cooperación hoy en Italia

El cooperativismo es una forma de vida para 50 millones de residentes de esta nación europea.

La organización cooperativa más antigua de Italia es Legacoop, la cual promueve el desarrollo del coopetativismo y el mutualismo en ese país, las relaciones entre las cooperativas y sus asociados y asume la propagación de los principios y valores cooperativos. Los miembros de Legacoop estan en todas las regiones y en todos los sectores productivos con importantes posiciones en sectores tales como la construcción, la agricultura, servicios y la manufactura. Legacoop está dividida en asociaciones sectoriales y regionales. Legacoop es miembro de la Alianza Cooperativa Internacional.

Hasta 1998 los miembros de Legacoop habian empleado casi a un cuarto de millon de personas ofreciendo sus servicios a casi 4.5 millones de asociados. Las ventas del total de entidades miembros de Legacoop excedieron los 27 billones de dólares, un volúmen de ventas bastante interesante para el tamaño de este país. En la actualidad Legacoop asocia aproximadamente 13.000 organizaciones.

Cooperativas Sociales

En la actualidad funcionan aproximadamente 2000 cooperativas sociales en Italia en una formula que concilia la inserción de las personas en dificultad y los servicios a la población, un claro ejemplo de esta formula es la Cooperativa Fraternitá, que aunque no está situada excatamente en una zona rural frágil: esta ubicada en Ospitaletto, en la periferia de Brescia, opera en una de la regiones más prosperas de la Unión Europea. Pero es una de las cooperativas sociales más antiguas de Italia. Muy rentable, ha hecho que surjan numerosos adeptos en otras zonas del país y su modo de organización, asi como el tipo de actividades que garantiza - horticultura, floricultura y mantenimiento del espacio -, son frecuentes en las zonas rurales desfavorecidas. Fraternitá fue fundada en 1979 y al principio se centró de manera exclusiva en el hospedaje y en el acompañamiento a personas en dificultad: jóvenes con problemas familiares, adultos sin hogar, excluidos etc. Pero en 1984 la ciudad de Bresnia propuso a Sol.Co, el consorcio provincial de las cooperativas sociales, de encargarse de la gestión y del mantenimiento de los espacios verdes municipales, para poder hacer frente a esta solicitud, Sol.Co a cuatro cooperativas sociales, una de ellas era Fraternitá, para que se especializaran en crear estructuras para la inserción profesional.
En contrato, junto a las subvenciones concedidas por la región de Lombardía, permitió que Fraternitá se desarrollara rápidamente, hasta convertirse en la empresa que es, hoy día, una empresa que da empleo a unos 60 asalariados, de los cuales 25 son trabajadores desfavorecidos, y que facturaban, hasta el 97, 2 millones de ECUs al año.

Las cooperativas sociales en Italia funcionan en efecto como auténticas empresas comerciales. Si se excluyen ciertas ayudas que reciben para el arranque, las únicas ayudas públicas directas que reciben corresponden a la exoneración de las cargas sociales por dar empleo a trabajadores con dificultades, estos represetnan una media de la tercera parte del personal de las cooperativas de inserción (conocidas como del tipo B, según la legislación italiana).

La mayoria de las cooperativas sociales se han agrupado en consorcios organizados sobre una base territorial que equivale, a menudo, pero no forzosamente, a una provincia. Así, las 62 cooperativas sociales de la provincia de Bresnia se han asociado en el seno del Consorcio Sol.Co, la más antigua asociación de cooperativas sociales en Italia.

De las 1883 cooperativas censadas en Italia en 1993, el 47% estaban hubicadas en el norte del país, el 24% en el centro y el 29% en el sur y en las islas. Representaban el 13% de la parte del presupuesto nacional destinado a asuntos sociales. Las cooperativas de tipo A (gestión de servicios socio-sanitarios y educativos), según la terminología empleada en la ley de 1991, representan el 78% de las cooperativas sociales italianas. Aportan su ayuda a discapacitados ( el 30% de los usuarios), a las personas de la tercera edad ( 23%), a los jóvenes en dificultad (20%), a los adultos desfavorecidos (15%), a los enfermos mentales ( 8%) etc. El 43% de estas cooperativas están especializadas en un sólo tipo de clientela. Los sectores de actividad de las cooperativas de tipo B (inserció profesional de las personas en dificultad) son: los servicios (el 30% de las cooperativas de este tipo), la artesanía ( 25%), la agricultura ( 24%), la industria ( 13%) y el comercio (8%). Estas dan empleo a los trabajadores desfavorecidos legalmente al menos el 30% de los miembros de la cooperativa es decir adultos marginados (36%), discapacitados ( 33%), tratados psiquiátricamente (19%), jóvenes menores (4%) y otras categorías (8%). Muchos de estos trabajadores son jóvenes: casi el 40% tiene menos de 25 años y el casi el 65% tiene menos de 30 años.

La Cooperación de Consumo en Italia

El crecimiento económico del país, que comienza durante los años '60, tuvo que rendir cuentas con un aparato de distribución viejo, ineficaz y costoso. Mientras en el norte de Europa se establecían, progresivamente, las nuevas tipologías de venta, fundadas en el libre servicio, Italia presentaba un profundo retraso que penalizaba, no solo a la producción, sino especialmente al consumidor, sobre el cual recaían los costos causados por la ineficacia.
Después de algunos momentos dudosos, la cooperación se puso a lavanguardia de los procesos de transformación (el primo supermercado se abrió en el 1965) y puso en práctica, con determinación, una política de desarrollo cuyo propósito era el de cerrar todos los negocios tradicionales, abriendo, contemporáneamente, áreas de libre servicio. Este proceso fue completado en diez años y la Coop se convirtió en la mayor cadena de supermercados italiana.Las nuevas tipologías, unidas a una gestión de empresa muy dinámica y muy atenta a las necesidades del consumidor, consintieron elevados niveles de acumulación que se mostraron determinantes cuando, a mitad de los '80, se tomó la decisión de entrar en el sector de las grandes zonas de venta, especialmente en el de los hipermercados.

Dicha tipología se encontraba ya presente en Europa, especialmente en Francia, desde los años 70 y parecía ser, gracias a sus características, la más idónea para ser "exportada" a todos los Países de la Unión Europea por parte de los grandes grupos de distribución. Coop anticipó este peligro y elaboró una estrategia de desarrollo, para dicha fórmula de venta, muy agresiva y difusa en todo el territorio nacional. En 1988 se abrió el primer hipermercado y durante la década sucesiva, Coop se convirtió en líder nacional también en este campo.

Aunque ya el gobierno de Giuseppe Zanardelli (febrero 1901-octubre 1903) significó un giro determinante, el hombre de la restauración liberal fue Giovanni Giolitti (1842-1928), un piamontés equilibrado, discreto, eficaz y prudente, formado en la carrera funcionarial y en la vida administrativa, y dotado por ello de un gran sentido del Estado. Giolitti gobernó en octubre 1903-marzo 1905, mayo 1906-diciembre 1909 y marzo 1911-marzo 1914; dio, así, a la política italiana una estabilidad sólo comparable a la británica, que coincidió con, y en parte propició, el "primer milagro económico" italiano -electrificación, metalurgia, química, automóviles, industria de la seda- que se mencionó con anterioridad. Giolitti recompuso el consenso liberal por medio de una política de neutralidad del Estado en los conflictos sociales, y de integración y atracción de los partidos o fuerzas sociales marginales al sistema (a pesar de lo cual Italia conocería, como se recordará, grandes huelgas sobre todo, en 1911-14). En el caso socialista, Giolitti supo sintonizar con el pragmatismo democrático y reformista de Turati, que llevó al PSI hacia la acción electoral y parlamentaria con éxito creciente (28 diputados en 1904, 41 en 1909, 79 en 1913); la contrapartida fue de una parte, una política fiscal más progresiva, con nuevos impuestos, por ejemplo, sobre la herencia y sobre la renta, y de otra, la introducción de leyes sociales como el descanso semanal, el fondo de maternidad y otras, además de que la neutralidad del Estado en huelgas y conflictos favoreció las posibilidades de negociación laboral de los trabajadores. Respecto a la Iglesia y los católicos, Giolitti buscó algún tipo de acomodación que pusiera fin a aquella paradoja que suponía la inexistencia de relaciones entre el Vaticano y la Monarquía de uno de los países más católicos del mundo (cuestión que no se resolvió hasta 1929), pero sin alterar por ello la política de "Iglesia libre en el Estado libre" que regía desde la unificación en 1870. Giolitti hizo concesiones en cuestiones como el divorcio, la educación religiosa en las escuelas públicas, nombramiento de obispos, indemnizaciones debidas a la Santa Sede y protección de establecimientos católicos en el extranjero; y respetó escrupulosamente las decisiones -como se recordará, condenatorias- de la jerarquía eclesiástica respecto a la naciente democracia cristiana y al modernismo teológico. Giolitti logró así el apoyo de los elementos más conservadores del catolicismo italiano, apoyo explícito y decisivo en las elecciones de 1904 y 1913. Pero todo aquel amplio movimiento católico social de cooperativas, círculos obreros y universitarios, prensa y bancos rurales surgido en la década de 1890 por la Obra de los Congresos -que en 1919 confluiría en el Partido Popular de Luigi Sturzo- permaneció al margen, en detrimento de la base social de la Monarquía liberal. Por supuesto, Giolitti no resolvió los problemas de Italia. La relativa prosperidad y aquel primer despegue industrial del país siguieron apoyándose en un proteccionismo industrial excesivo. Volver al Texto


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