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La
región norte del país
está formada por la llanura del
Po, limitada por los Alpes. Es el centro
de la actividad económica y tiene
la mayor concentración industrial
y agrícola del país. En
la península, dividida longitudinalmente
por los Apeninos, predomina la actividad
pecuaria y la agricultura, especialmente
los cultivos de olivos y viñedos,
que ocupan también la faja costera
del extremo sur. La Italia insular comprende
Sicilia y Cerdeña e islas menores.
El
nacimiento de la Cooperación
en Italia
La
idea cooperativa que nace en Rochdale
a mediados del siglo XX llega a Italia
aproximadamente una década antes
del final del '800. Torino, la zona
de trabajadores por excelencia, ve nacer
las primera cooperativa de consumidores,
Il Magazzino di previdenza di Torino,
(Almacen de Seguridad Social de Torino),
y las primeras mutualidades paralelamente
a la afirmación de la lucha de
clases y de la conciencia socialista.
Dos años más tarde en
Altare, provincia de Savona, nace la
"Artistica Vetraria" una cooperativa
de Trabajo.En poco tiempo, esta idea
se establece en todo el norte de Italia
y en todos los lugares donde el choque
social relacionado a la industrialización
genera las primeras formas de organizaciones
de las clases trabajadoras.
La matriz socialista es la más
prevaleciente a pesar de que, particularmente
en las zonas agrícolas, se desarrollan
cooperativas de inspiración católica.
Como
exponentes del movimiento cooperativo
Italiando se puede destacar entre otros
a Giuseppe Mazzini, quien consideraba
el cooperativismo como un principio
fundamental de la organización
social y gracias a quien el movimiento
fue concebido como una una fuerza en
la que confluian capital y mano de obra.
Cabe resaltar a Andrea Costa,
uno de los militantes del naciente socialismo,
quien lucho por la inserción
del cooperativismo, en el contexto del
movimiento político y sindical
para la emancipación de los trabajadores.
Por ultimo el liberal y economista Luigi
Luzzati, Ministro de Tesorería,
y quien considerava el cooperativismo
como una herramienta de inserción
no conflictiva de la clase trabajadora
en el desarrollo económico. Luzatti
estimuló y apoyó la formación
de cooperativas de consumo y los bancos
de personas inspirado en las ideas de
Schulze Delitzche ( promotor
del movimiento de los llamados Bancos
Populares en Alemania).
Esta pluralidad de conceptos políticos
e ideológicos para darle fondo
al movimiento cooperativo, emergieron
con claridad en el otoño de 1886
cuando 100 delegados en representación
de 248 sociedades y 70.000 socios, se
reunieron en el Congreso de Milano del
10 al 13 de octubre, para darle vida
a una estructura organizativa asegurara
el desarrollo y coordinación
de un movimiento asi de heterogeneo.
Asi nace la Federazione Nazionale
delle Cooperativa que en 1893 se
transformaría en la
Lega delle Cooperativa (Liga
de Cooperativas).
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| Luiggi
Luzzati (1941-1929) Promotor
del Cooperativimo de Consumo
Italiano |
Al
interior de la Liga la la cooperación
italiana encontro inspiración
también en la iglesia católica,
en donde encontró el concepto
de cooperación interclasista
impregnada de un fuerte solidarismo
social.
Después
de la Gran Gerra, el cooperativismo
había alcanzado, gracias a la
política giolittiana [1],
una cierta solidez económica.
Pero tiempos dificiles estaban de nuevo
en la puerta. A la separación
del Cooperativismo de inspiración
católica y el cooperativismo
de inspiración Laico-socialista
(Confederazione delle Cooperative Italiane),
en 1919, le siguió la avanzada
incursión del Fascismo (que trajo
consigo la destrucción de muchas
cooperativas, la disolución de
la Liga y la tentativa de que el cooperativismo
se convirtiera en un modelo económico
corporativo) y después la gran
tragedia de la Segunda Gerra Mundial.
El
fin de la democracia habia acabado también
con la esperanza del movimiento, basada
en la participación activa de
los socios y en los principios establecidos
en Rochdale.
El
renacimiento vino como una luz al final
de un largo tunel de dictadura y gerra.
Y fue de la mano con la vountad de reconstruir
el país sobre las bases de la
democracia, la solidaridad y la participación.
Por esta razón la Constitución
de la Republica Italiana en el Articulo
45 reconoce la funsión social
de la cooperación con carácter
mutual y sin ánimo de lucro.
La ley promueve y favorece su crecimiento
y desarrollo.
La
cooperación hoy en Italia
El
cooperativismo es una forma de vida
para 50 millones de residentes de esta
nación europea.
La
organización cooperativa más
antigua de Italia es Legacoop, la cual
promueve el desarrollo del coopetativismo
y el mutualismo en ese país,
las relaciones entre las cooperativas
y sus asociados y asume la propagación
de los principios y valores cooperativos.
Los miembros de Legacoop estan en todas
las regiones y en todos los sectores
productivos con importantes posiciones
en sectores tales como la construcción,
la agricultura, servicios y la manufactura.
Legacoop está dividida en asociaciones
sectoriales y regionales. Legacoop es
miembro de la Alianza Cooperativa Internacional.
Hasta
1998 los miembros de Legacoop habian
empleado casi a un cuarto de millon
de personas ofreciendo sus servicios
a casi 4.5 millones de asociados. Las
ventas del total de entidades miembros
de Legacoop excedieron los 27 billones
de dólares, un volúmen
de ventas bastante interesante para
el tamaño de este país.
En la actualidad Legacoop asocia aproximadamente
13.000 organizaciones.
Cooperativas
Sociales
En
la actualidad funcionan aproximadamente
2000 cooperativas sociales en Italia
en una formula que concilia la inserción
de las personas en dificultad y los
servicios a la población, un
claro ejemplo de esta formula es la
Cooperativa Fraternitá,
que aunque no está situada excatamente
en una zona rural frágil: esta
ubicada en Ospitaletto, en la periferia
de Brescia, opera en una de la regiones
más prosperas de la Unión
Europea. Pero es una de las cooperativas
sociales más antiguas de Italia.
Muy rentable, ha hecho que surjan numerosos
adeptos en otras zonas del país
y su modo de organización, asi
como el tipo de actividades que garantiza
- horticultura, floricultura y mantenimiento
del espacio -, son frecuentes en las
zonas rurales desfavorecidas. Fraternitá
fue fundada en 1979 y al principio se
centró de manera exclusiva en
el hospedaje y en el acompañamiento
a personas en dificultad: jóvenes
con problemas familiares, adultos sin
hogar, excluidos etc. Pero en 1984 la
ciudad de Bresnia propuso a Sol.Co,
el consorcio provincial de las cooperativas
sociales, de encargarse de la gestión
y del mantenimiento de los espacios
verdes municipales, para poder hacer
frente a esta solicitud, Sol.Co
a cuatro cooperativas sociales, una
de ellas era Fraternitá, para
que se especializaran en crear estructuras
para la inserción profesional.
En contrato, junto a las subvenciones
concedidas por la región de Lombardía,
permitió que Fraternitá
se desarrollara rápidamente,
hasta convertirse en la empresa que
es, hoy día, una empresa que
da empleo a unos 60 asalariados, de
los cuales 25 son trabajadores desfavorecidos,
y que facturaban, hasta el 97, 2 millones
de ECUs al año.
Las
cooperativas sociales en Italia funcionan
en efecto como auténticas empresas
comerciales. Si se excluyen ciertas
ayudas que reciben para el arranque,
las únicas ayudas públicas
directas que reciben corresponden a
la exoneración de las cargas
sociales por dar empleo a trabajadores
con dificultades, estos represetnan
una media de la tercera parte del personal
de las cooperativas de inserción
(conocidas como del tipo B, según
la legislación italiana).
La
mayoria de las cooperativas sociales
se han agrupado en consorcios organizados
sobre una base territorial que equivale,
a menudo, pero no forzosamente, a una
provincia. Así, las 62 cooperativas
sociales de la provincia de Bresnia
se han asociado en el seno del Consorcio
Sol.Co, la más antigua
asociación de cooperativas sociales
en Italia.
De
las 1883 cooperativas censadas en Italia
en 1993, el 47% estaban hubicadas en
el norte del país, el 24% en
el centro y el 29% en el sur y en las
islas. Representaban el 13% de la parte
del presupuesto nacional destinado a
asuntos sociales. Las cooperativas de
tipo A (gestión de servicios
socio-sanitarios y educativos), según
la terminología empleada en la
ley de 1991, representan el 78% de las
cooperativas sociales italianas. Aportan
su ayuda a discapacitados ( el 30% de
los usuarios), a las personas de la
tercera edad ( 23%), a los jóvenes
en dificultad (20%), a los adultos desfavorecidos
(15%), a los enfermos mentales ( 8%)
etc. El 43% de estas cooperativas están
especializadas en un sólo tipo
de clientela. Los sectores de actividad
de las cooperativas de tipo B (inserció
profesional de las personas en dificultad)
son: los servicios (el 30% de las cooperativas
de este tipo), la artesanía (
25%), la agricultura ( 24%), la industria
( 13%) y el comercio (8%). Estas dan
empleo a los trabajadores desfavorecidos
legalmente al menos el 30% de los miembros
de la cooperativa es decir adultos marginados
(36%), discapacitados ( 33%), tratados
psiquiátricamente (19%), jóvenes
menores (4%) y otras categorías
(8%). Muchos de estos trabajadores son
jóvenes: casi el 40% tiene menos
de 25 años y el casi el 65% tiene
menos de 30 años.
La
Cooperación de Consumo en Italia
El
crecimiento económico del país,
que comienza durante los años
'60, tuvo que rendir cuentas con un
aparato de distribución viejo,
ineficaz y costoso. Mientras en el norte
de Europa se establecían, progresivamente,
las nuevas tipologías de venta,
fundadas en el libre servicio, Italia
presentaba un profundo retraso que penalizaba,
no solo a la producción, sino
especialmente al consumidor, sobre el
cual recaían los costos causados
por la ineficacia.
Después de algunos momentos dudosos,
la cooperación se puso a lavanguardia
de los procesos de transformación
(el primo supermercado se abrió
en el 1965) y puso en práctica,
con determinación, una política
de desarrollo cuyo propósito
era el de cerrar todos los negocios
tradicionales, abriendo, contemporáneamente,
áreas de libre servicio. Este
proceso fue completado en diez años
y la Coop se convirtió en la
mayor cadena de supermercados italiana.Las
nuevas tipologías, unidas a una
gestión de empresa muy dinámica
y muy atenta a las necesidades del consumidor,
consintieron elevados niveles de acumulación
que se mostraron determinantes cuando,
a mitad de los '80, se tomó la
decisión de entrar en el sector
de las grandes zonas de venta, especialmente
en el de los hipermercados.
Dicha
tipología se encontraba ya presente
en Europa, especialmente en Francia,
desde los años 70 y parecía
ser, gracias a sus características,
la más idónea para ser
"exportada" a todos los Países
de la Unión Europea por parte
de los grandes grupos de distribución.
Coop anticipó este peligro y
elaboró una estrategia de desarrollo,
para dicha fórmula de venta,
muy agresiva y difusa en todo el territorio
nacional. En 1988 se abrió el
primer hipermercado y durante la década
sucesiva, Coop se convirtió en
líder nacional también
en este campo.
Aunque
ya el gobierno de Giuseppe Zanardelli
(febrero 1901-octubre 1903) significó
un giro determinante, el hombre de la
restauración liberal fue Giovanni
Giolitti (1842-1928), un piamontés
equilibrado, discreto, eficaz y prudente,
formado en la carrera funcionarial y
en la vida administrativa, y dotado
por ello de un gran sentido del Estado.
Giolitti gobernó en octubre 1903-marzo
1905, mayo 1906-diciembre 1909 y marzo
1911-marzo 1914; dio, así, a
la política italiana una estabilidad
sólo comparable a la británica,
que coincidió con, y en parte
propició, el "primer milagro
económico" italiano -electrificación,
metalurgia, química, automóviles,
industria de la seda- que se mencionó
con anterioridad. Giolitti recompuso
el consenso liberal por medio de una
política de neutralidad del Estado
en los conflictos sociales, y de integración
y atracción de los partidos o
fuerzas sociales marginales al sistema
(a pesar de lo cual Italia conocería,
como se recordará, grandes huelgas
sobre todo, en 1911-14). En el caso
socialista, Giolitti supo sintonizar
con el pragmatismo democrático
y reformista de Turati, que llevó
al PSI hacia la acción electoral
y parlamentaria con éxito creciente
(28 diputados en 1904, 41 en 1909, 79
en 1913); la contrapartida fue de una
parte, una política fiscal más
progresiva, con nuevos impuestos, por
ejemplo, sobre la herencia y sobre la
renta, y de otra, la introducción
de leyes sociales como el descanso semanal,
el fondo de maternidad y otras, además
de que la neutralidad del Estado en
huelgas y conflictos favoreció
las posibilidades de negociación
laboral de los trabajadores. Respecto
a la Iglesia y los católicos,
Giolitti buscó algún tipo
de acomodación que pusiera fin
a aquella paradoja que suponía
la inexistencia de relaciones entre
el Vaticano y la Monarquía de
uno de los países más
católicos del mundo (cuestión
que no se resolvió hasta 1929),
pero sin alterar por ello la política
de "Iglesia libre en el Estado
libre" que regía desde la
unificación en 1870. Giolitti
hizo concesiones en cuestiones como
el divorcio, la educación religiosa
en las escuelas públicas, nombramiento
de obispos, indemnizaciones debidas
a la Santa Sede y protección
de establecimientos católicos
en el extranjero; y respetó escrupulosamente
las decisiones -como se recordará,
condenatorias- de la jerarquía
eclesiástica respecto a la naciente
democracia cristiana y al modernismo
teológico. Giolitti logró
así el apoyo de los elementos
más conservadores del catolicismo
italiano, apoyo explícito y decisivo
en las elecciones de 1904 y 1913. Pero
todo aquel amplio movimiento católico
social de cooperativas, círculos
obreros y universitarios, prensa y bancos
rurales surgido en la década
de 1890 por la Obra de los Congresos
-que en 1919 confluiría en el
Partido Popular de Luigi Sturzo- permaneció
al margen, en detrimento de la base
social de la Monarquía liberal.
Por supuesto, Giolitti no resolvió
los problemas de Italia. La relativa
prosperidad y aquel primer despegue
industrial del país siguieron
apoyándose en un proteccionismo
industrial excesivo. Volver
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